miércoles, 17 de abril de 2013

eritrofobia


Eritrofobia
La eritrofobia es el miedo a ruborizarse. La persona que se ruboriza reacciona negativamente, sintiéndose avergonzada por ello. Esto hace que su ansiedad aumente, y que pueda provocar un mayor rubor. De este modo, puede tener miedo de verse en situaciones en las que previamente se ha ruborizado.
Causas
Ser el centro de atención de los demás puede desencadenar el rubor facial, incluso aunque no se trate de una atención negativa por parte de los demás. Ser el centro de atención pone a una persona bajo la mirada de los demás, y esta mirada puede volverse crítica, rechazadora o humillante.
En condiciones normales, el flujo sanguíneo en los vasos cutáneos de resistencia y en el plexo venoso subcutáneo es regulado tanto a nivel neuronal como local. Sin embargo, existen ciertas diferencias importantes entre ellos. Una de ellas es que los vasos cutáneos de resistencia exhiben un tono basal independientemente de la inervación, en reacción a un estiramiento pasivo inducido por la presión sanguínea. 
Por lo general, el rubor facial ha comenzado en la infancia o la adolescencia, edad en la que es frecuente ser objeto de burlas cuando los demás observan el enrojecimiento de la cara. Esto hace que la persona se sienta avergonzada y humillada y perciba el rubor de un modo especialmente negativo, como fuente de desprecio y rechazo por parte de los demás.
Consecuencias
El miedo a sonrojarse hace que la persona se sienta ansiosa, de modo que el mismo miedo al rubor facial puede acabar provocándolo, estableciéndose así un círculo vicioso.
Esto puede hacer que sienta un miedo especialmente intenso a que el rubor llegue a ocurrir, pudiendo incluso llegar a evitar situaciones en las que considera que podría ruborizarse. Dado que el propio miedo al rubor genera una ansiedad que puede llegar a hacer que el temido rubor aparezca, las situaciones temidas pueden ser cada vez más numerosas, y este miedo puede mantenerse en la edad adulta

emetofobia


Emetofobia
La emetofobia (del griego εμετός, de vomitar, y φόβος (phóbos) que significa "temor") es un miedo irracional y anormal al vómito, al vomitar y al ver a otra persona vomitando.

Muchos emetofóbicos no pueden llevar una vida normal a causa de su fobia, algunos lavan excesivamente los alimentos para que no quede presente alguna bacteria en el alimento que los pueda hacer vomitar. Algunos también evitan estar solos con niños pequeños por esto mismo, también evitan reuniones donde el alcohol está presente, algunas mujeres emetofóbicas evitan quedar embarazadas debido a que este estado puede causarles vómito.

Demofobia: fobia a las multitudes



Demofobia:
Definición ampliada:
Se define como un persistente, anormal y injustificado miedo a encontrarse entre las multitudes. Se relaciona con la agorafobia (miedo a los lugares abiertos).

El que padece esta condición tiende a evitar los lugares donde hay mucha gente, tales como los recitales, los espectáculos, el cine, el teatro e incluso las reuniones. Es similar a la oclofobia y la enoclofobia.






Cremiofobia: Fobia a la soledad

Hay gente que le tiene miedo a la soledad.
Quizás por eso siempre entregan amor a quien esté más cerca, sin necesariamente sentirlo.
                     


Tal vez por eso se aferran con desesperación de aquellos que les quieren, aun cuando no sea un sentimiento mutuo ni correspondido.
Que triste y vacío debe ser entregar, sin realmente desear hacerlo.
Que absurdo debe ser recibir, sin siquiera emocionarse ni esperarlo.
Que superficial debe ser retener, sólo para no experimentar abandono.

domingo, 7 de abril de 2013

COPROFOBIA

No existe una explicación muy reconocida para este tipo de fobias pero se entiende como el Miedo irracional a los excrementos y/o la suciedad general.

COITOFOBIA

La coitofobia o fobia a la penetración en las relaciones sexuales es un trastorno cuya prevalencia se desconoce debido al reducido número de personas que acuden a consulta por problemas sexuales. Es una fobia específica caracterizada por una respuesta de miedo intenso y por conductas de evitación ante la penetración en las relaciones sexuales, no siendo generalizada dicha reacción en otras conductas relacionadas con las prácticas sexuales. Así mismo, la persona siente limitada el mantenimiento de una vida sexual saludable. En este trabajo presentamos la intervención llevada a cabo con una paciente de 31 años que tras su evaluación es diagnosticada de coitofobia o fobia sexual a la penetración en las relaciones sexuales. La intervención se llevó a cabo a lo largo de 19 sesiones semanales de una hora de duración. La terapia realizada consistió en la aplicación del método de Lo Piccolo en sus diferentes fases. Paralelamente se llevó a cabo técnicas de relajación, detección del pensamiento y auto instrucciones. Los resultados obtenidos muestran la eficacia de la intervención.

sábado, 6 de abril de 2013

claustrofobia


 Miedo a los espacios cerrados.

Se define como un persistente, anormal y injustificado miedo a permanecer en un espacio cerrado.
Esta fobia puede ser consecuencia de una mala experiencia (como por ejemplo, haberse quedado encerrado en un espacio cerrado) o también indirectamente (por escuchar relatos de personas a las que les haya sucedido algo parecido). Las personas que padecen de este miedo a los espacios cerrados (se estima que entre un 2 y un 5% de la población) suelen evitar en consecuencia los ascensores, el metro, los túneles, las habitaciones pequeñas, hasta las puertas giratorias les pueden presentar dificultades, así como también el uso de equipos para técnicas de diagnóstico médico como el TAC. No temen al espacio cerrado en sí mismo, sino a las posibles consecuencias negativas por encontrarse en este lugar. Por ejemplo, temen quedarse encerrados para siempre o a morir asfixiados, debido a que creen que no hay suficiente aire en espacios cerrados. Asimismo, muchos espacios pequeños y cerrados implican poca libertad de movimientos, lo que hace que las personas claustrofóbicas se sientan muy vulnerables.
Al anticipar que van a entrar, o al ingresar a un espacio cerrado, quienes sufren esta fobia experimentan una ansiedad intensa y síntomas tales como falta de aire, mareo, palpitaciones, etc. Los fóbicos tienden a evitar los espacios cerrados, a los cuales describen con la sensación de estar atrapados sin una salida.